En este post voy a hablaros de por qué la checa Karolína Muchová es mi jugadora favorita.
La descubrí no hace mucho, durante el Open de Australia, en un partido donde tenía que enfrentarse a la local Ashleigh Barty.
En aquel momento, yo era miembro de la Barty Party. Me encantaba su forma de jugar, su slice, esa facilidad con la que hacía sencillo lo difícil, y además parecía una persona tremendamente humilde y cercana.
Era febrero de 2021, se jugaban los cuartos de final y, como cada verano en Australia, hacía un calor insoportable. El partido empezó muy bien para la australiana, que se llevó el primer set por 6-1 sin demasiadas complicaciones. Las cosas no pintaban nada bien para la jugadora checa, nacida en Olomouc, quien incluso tuvo que pedir un medical timeout a causa del calor. Pero supo recomponerse para igualar el partido: 6-3, y nos íbamos al tercer y definitivo set.
Aunque empezó igualado, tras el 2-2 la checa aceleró y terminó llevándose el partido con un contundente 6-2. A partir de ese momento, mi atención se desvió inevitablemente hacia esa joven rubia que acababa de romper las ilusiones locales.
“¿Quién eres tú?” me pregunté. Sinceramente, tengo que admitir que entonces seguía mucho más el circuito ATP, por lo que el nombre de Karolína Muchová era casi nuevo para mí.

Desde ese día soy muchovista o muchover (si es que su fanbase tiene algún nombre). Me encanta la frescura y la diferencia que aporta su estilo de juego. La variedad de golpes, la creatividad, la suavidad con la que ejecuta cada movimiento… esa exquisitez que muchos comparan con la del mismísimo Federer.
¡Gracias por leer The Golden Set! Suscríbete gratis para recibir nuevos posts y apoyar mi trabajo.
¿Su único problema? Las lesiones.
Esas malditas lesiones que han hecho que una jugadora con semejante calidad solo tenga un WTA 250 en su palmarés, a pesar de haber llegado a semifinales e incluso a una final de Grand Slam.
No fue hasta su regreso, tras una operación de muñeca que casi le cuesta la carrera, cuando pude disfrutar de su tenis en directo. Y como fotógrafa, tengo que reconocer que fotografiar uno de sus partidos es una maravilla: Muchová nunca te ofrece dos golpes iguales. No es la típica jugadora que solo te da derecha, revés y saque.
Con ella, el resultado son instantáneas llenas de variedad, pequeños momentos que reflejan el tenis tan puro y creativo que Karo nos regala cada vez que entra en la pista.

Y quizá eso es lo que más me gusta de ella: que cada partido suyo es un recordatorio de por qué me enamoré del tenis. Porque para mi, ella es tenis y se nota que lo ama y ese amor se refleja cada vez que entra en una pista.
Y tú, ¿a quién sigues con esa pasión que no se explica, solo se siente?
Déjamelo en los comentarios. Te leo y gracias por haber llegado hasta aquí.