
Últimos torneos del año, pistas cubiertas, luz fría. Y un nombre que me viene directo a la cabeza: Amanda Anisimova.
Con las Finales de Riad a la vuelta de la esquina, el calendario tenístico llega a su fin. Ha sido un año de sorpresas y de muchos nombres propios, pero para mí, la historia que más me ha tocado es la de Amanda Anisimova: no solo por su gran temporada, sino por lo que hay detrás.
El parón
El 5 de mayo de 2023 anunció que necesitaba parar. Resetear. Cuidar su salud mental. Durante ese tiempo, volvió a la universidad y se refugió en su otra gran pasión, el arte.
“He estado luchando con mi salud mental y el agotamiento desde el verano de 2022… En este momento, mi prioridad es mi bienestar mental.” — Amanda Anisimova
En ese tiempo pudo viajar sin prisas, mirar de verdad las ciudades a las que antes solo iba a competir y reconectar con la gente que quiere… y consigo misma.
El regreso
Dos años después, muchos dudaban de que pudiera volver a la élite tras una pausa tan larga. Volvió. Y no solo volvió: compitió, ganó confianza y se metió donde se deciden las cosas. Primera clasificación para las Finales y dos finales de Grand Slam en el mismo año —la calidad seguía ahí. El hambre, también.
Lo que nos deja
- Parar no es rendirse.
- Prioriza lo que más te importa.
- Habla con alguien cuando la presión es insostenible.
Su historia no es única: cada vez más jugadores hablan de cansancio mental y de la necesidad de cuidar la cabeza tanto como el cuerpo. Ojalá el circuito encuentre un equilibrio real entre calendario, incentivos y bienestar. Mientras tanto, me quedo con esto: a veces lo más valiente es parar a tiempo.
¿Y tú, qué te llevas de esta historia? ¿Cuándo fue la última vez que elegiste parar para poder seguir?