Calendarios, contrastes y el cuerpo como frontera.

Iga Świątek durante un partido en el Mutua Madrid Open 2025

En Pekín, el tenis volvió a hacer público un debate que lleva demasiado tiempo rondando entre deportistas y aficionados: la temporada es excesivamente larga y exigente y las obligaciones actuales de las jugadoras no son sostenibles para su salud física y mental.

En el lado opuesto, la estrella china Qinwen Zheng —recién vuelta tras una operación que la mantuvo alejada de las pistas— respondió que la exigencia “forma parte del trabajo” y que no ve la agenda como un problema mayor.

«No creo que el calendario esté demasiado cargado para las jugadoras profesionales. Las más fuertes sobreviven y esa es la regla que me he fijado» Qinwen Zheng.

El contraste entre estas dos posiciones no abarca solamente el ámbito deportivo: abre la puerta a un debate sobre mentalidades, incentivos y dos impulsos profundamente humanos —el hacer (o energía masculina) y el sentir (femenina). Hacer: competir, sumar, demostrar. Sentir: escuchar al cuerpo, regular, sostener. Cuando el ránking, los contratos y el relato mediático premian únicamente lo primero, el cansancio deja de ser un síntoma para convertirse en parte del sistema.

[Cuando mencione energias «masculina» o «femenina», no es una cuestion biologica ni de genero. Sino dos polaridades diferentes que cada persona posee. Es lo mismo cuando se habla de Oriente vs Occidente en el sentido de sacrificio frente al cuidado personal. En ambas culturas ambos contextos conviven y no trato ni de abrir debates ni crear comparativas polemicas. Dicho esto, lo sucedido en Pekin es el espejo perfecto para el topico del que voy a hablar en este post]

Świątek no hace más que verbalizar un sentir extendido dentro del circuito: entre torneos “obligatorios”, defensa de puntos, viajes interminables y compromisos comerciales, se desgastan el cuerpo y la mente. La postura de Zheng, por su parte, encarna la ambición, la disciplina y la aceptación del desgaste como parte del camino hacia la excelencia. He leído muchísimas críticas a sus palabras porque ella misma se perdió gran parte de la temporada e incluso se retiró del torneo por no estar aún preparada físicamente; sin embargo, no creo que su mensaje sea cínico, sino otra perspectiva sobre el mismo problema.

Además, para muchas jugadoras fuera de las posiciones top la aritmética es cruel: si no compites, no sumas; y si no sumas, ni los patrocinios ni el dinero llegan. No es lo mismo planificar una temporada desde el top-10 que desde el 50 o menos. No es lo mismo viajar con un equipo completo que con un entrenador a ratos, si el presupuesto lo permite.

Por eso, si el circuito quiere alargar carreras y evitar el desgaste crónico, tendrá que encontrar un equilibrio real entre calendario, incentivos y bienestar. De lo contrario, seguiremos pidiendo al cuerpo que pague una factura que, tarde o temprano, siempre llega.

WTA, salud mental, tenis

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